No voy a pensar en el más tarde ni en el ayer y no voy a esperar al mañana.
Guardé mi delicada y triste soledad que me abordaba cada mañana al
despertar.
Las noches se hacen cortas, y ya no hay nubes que cubren y nieblen mi mente.
En mi sueño estoy contigo y siento que las raíces del árbol fortalecen su
tronco y sus ramas.
Siento la sabia que recorre cada una de mis espinas, al tiempo que mi
corazón bombea.
Me nutro de todo el sabor y expando mi alma por todo mi cuerpo.
Como la punta del iceberg que enseña su cuerpo escondiendo sus entrañas.
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