miércoles, 2 de octubre de 2013

Pequeños relatos de una vida cotidiana

Pequeños relatos de una vida cotidiana




¡Estás loca!...sigues en tu mundo. ¿No vas a enterarte que todo eso es un producto de tu imaginación y nada más?

Pon los pies en el suelo y deja de decir gilipolleces, ¡No oyes ninguna voz que te diga nada!.

¿Cómo lo sabes? ¿tu estas en mi cabeza? ¿Tú las oyes?, se manifiestan de diferentes formas, las puedes llamar como tú quieras, a veces son invención, otras son intuición, a veces son…… simples palabras hechas o escritas para ponerlas en un contexto. No me digas que estoy loca por favor, no es así, simplemente pongo a esas sensaciones palabras.

Me das miedo. Si sigues buscando y buscando y leyendo e indagando quizás te encuentres con algo que no te guste, experiencias que no te gusten, fracasos que no te gusten.

¿Y?, ¿prefieres quedarte con lo que te han enseñado? No me gusta lo que me enseñaron quiero desaprenderlo y llenarme con lo que realmente me guste, me satisfaga, el error o el fracaso siempre me dará la experiencia y siempre diré que fue la opción correcta.

Tienes unas responsabilidades y fue lo que decidiste en su día, ahora no me vengas con milongas.

Si, de la misma forma, hace tiempo también creí en los reyes magos, todo cambia. Esas voces o como lo quieras llamar son las que me iluminan el camino y voy a seguirlas, si no piso con los pies en el suelo, quizás será porque es mi misión, te lo diré cuando pise en el suelo.

Muy bien sigue tu camino.

De acuerdo, yo seguiré el que mi invención o no, me dicte, esa es mi decisión.

Solo quiero una cosa en mi vida, agradecer cada uno de los minutos que las palabras acarician. Quizás hay días que me siento tan sola que invento mis conversaciones.

La mente es una máquina de hacer ruido y no para, me cansa.

La lucha cada vez es más hostil, entre los pensamientos, sentimientos, sensaciones y charlas internas.

La paz aflora y dejas de respirar y ahí es donde necesito mantenerme, aunque si sale esa voz racional me separa de la sensación que necesito.

De repente oyes un ruido, y te paras, miras a tu alrededor y no hay nada, el ruido ha conseguido sacarte de tu ensoñación.

Toma nuevamente el rumbo, no te distraigas, mantente en lo alto y vuelve a ser lo que necesites ser.

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