Pequeños relatos de una vida cotidiana
Me das miedo. Si sigues buscando y buscando y leyendo e indagando quizás te encuentres con algo que no te guste, experiencias que no te gusten, fracasos que no te gusten.
¡Estás loca!...sigues en tu mundo. ¿No vas
a enterarte que todo eso es un producto de tu imaginación y nada más?
Pon los pies en el suelo y deja de decir
gilipolleces, ¡No oyes ninguna voz que te diga nada!.
¿Cómo lo sabes? ¿tu
estas en mi cabeza? ¿Tú las
oyes?, se manifiestan de diferentes formas, las puedes llamar como tú quieras,
a veces son invención, otras son intuición, a veces son…… simples palabras
hechas o escritas para ponerlas en un contexto. No me digas que estoy loca por
favor, no es así, simplemente pongo a esas sensaciones palabras.
Me das miedo. Si sigues buscando y buscando y leyendo e indagando quizás te encuentres con algo que no te guste, experiencias que no te gusten, fracasos que no te gusten.
¿Y?, ¿prefieres quedarte con lo que te han
enseñado? No me gusta lo que me enseñaron quiero desaprenderlo y llenarme con
lo que realmente me guste, me satisfaga, el error o el fracaso siempre me dará
la experiencia y siempre diré que fue la opción correcta.
Tienes unas responsabilidades y fue lo que
decidiste en su día, ahora no me vengas con milongas.
Si, de la misma forma, hace tiempo también creí en los reyes magos, todo
cambia. Esas voces o como lo quieras llamar son las que me iluminan el camino y
voy a seguirlas, si no piso con los pies en el suelo, quizás será porque es mi
misión, te lo diré cuando pise en el suelo.
Muy bien sigue tu camino.
De acuerdo, yo seguiré el que mi invención
o no, me dicte, esa es mi decisión.
Solo quiero una cosa en mi vida, agradecer
cada uno de los minutos que las palabras acarician. Quizás hay días que me
siento tan sola que invento mis conversaciones.
La mente es una máquina de hacer ruido y no
para, me cansa.
La lucha cada vez es más hostil, entre los
pensamientos, sentimientos, sensaciones y charlas internas.
La paz aflora y dejas de respirar y ahí es
donde necesito mantenerme, aunque si sale esa voz racional me separa de la
sensación que necesito.
De repente oyes un ruido, y te paras, miras
a tu alrededor y no hay nada, el ruido ha conseguido sacarte de tu ensoñación.
Toma nuevamente el rumbo, no te distraigas,
mantente en lo alto y vuelve a ser lo que necesites ser.
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