-
Te amo- dice acomodando su espalda al asiento. Hace una pausa y
continúa tecleando el mensaje
-, no como tú quieres, sino como puedo; no puedo regalarte la luna, pero puedo mirar su brillo y recordarte; no puedo atravesar el espacio y el tiempo por ti, pero puedo amarte aquí y ahora; no puedo concederte la inmortalidad, pero puedo amarte cada día de mi vida; no puedo ofrecerte una alegría infinita, pero puedo acompañarte cada vez que experimentes una emoción; no puedo demostrarte la existencia de los dioses, pero puedo asegurarte que eres un milagro; no puedo solucionar todas tu dudas, pero puedo ayudarte a formular otras nuevas; no puedo darte más de lo que soy, pero puedo entregarte mi alma; no puedo adivinar tu futuro, pero puedo vivirlo contigo; no puedo decirte que siempre serás bella, pero a mí me lo parecerás; no puedo decirte que jamás mentiré, pero puedo asegurarte que siempre seré sincero; no puedo darte imposibles, pero puedo hacer lo imposible para lograrlo.
-, no como tú quieres, sino como puedo; no puedo regalarte la luna, pero puedo mirar su brillo y recordarte; no puedo atravesar el espacio y el tiempo por ti, pero puedo amarte aquí y ahora; no puedo concederte la inmortalidad, pero puedo amarte cada día de mi vida; no puedo ofrecerte una alegría infinita, pero puedo acompañarte cada vez que experimentes una emoción; no puedo demostrarte la existencia de los dioses, pero puedo asegurarte que eres un milagro; no puedo solucionar todas tu dudas, pero puedo ayudarte a formular otras nuevas; no puedo darte más de lo que soy, pero puedo entregarte mi alma; no puedo adivinar tu futuro, pero puedo vivirlo contigo; no puedo decirte que siempre serás bella, pero a mí me lo parecerás; no puedo decirte que jamás mentiré, pero puedo asegurarte que siempre seré sincero; no puedo darte imposibles, pero puedo hacer lo imposible para lograrlo.
…. Extraído del libro: Una voz desconocida- Juan Gabriel Rescalvo
Somoza…..
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